domingo, septiembre 26

26·09 ~ Día 67 | El secreto

Soy una fuente de sangre en forma de persona.
Tú eres el pájaro en el borde, hipnotizado con los remolinos.
Bébeme, haz que me sienta real.
Moja tu pico en la corriente.
El juego al que jugamos es la vida. El amor es un sueño con dos caminos.

Déjame ahora, vuelve esta noche.
La marea te enseñará el camino. Si olvidas mi nombre te perderás, como una orca atrapada en la bahía.

Soy un camino de cenizas quemándose bajo tus pies.
Tú eres el único que me camina.
Yo soy tu camino de una sola dirección.

Soy un susurro en el agua.
Un secreto para ser oído por ti.
Tú eres el que está distante cuando te pido cercanía.

Soy el árbol que cultiva corazones, uno por cada uno que coges.
Tú eres las manos intrusas.
Yo soy la rama que partes.


Björk

jueves, septiembre 23

24·09 ~ Día 65 | Ojos que no ven...

...corazón que presiente.

¿Cómo amaría sin mirarte a los ojos?

Si fuera ciego, te vestiría de mil colores inéditos, de mis colores inéditos, entre todas las telas, ciego de vista, borracho de ti.
Si fuera ciego, te tocaría con mi aliento, te tentaría con mi piel.
Si fuera ciego, te adivinaría entre pasteles de mora y jazmines del sur.
Si fuera ciego, tu cabello sería mi caverna encantada.

Si fuera ciego, no habría recodos.

Si fuera ciego, te vería.

Para todos aquellos que viven con la noche a cuestas, resplandeciendo en ellos el Sol con más fuerza.
Para los ciegos.

23·09 ~ Día 64 | Caminando

Paso 1

Con el cuello erguido, otee el horizonte en busca de un reflejo.
Es posible que no encuentre destello alguno. No se preocupe, no es mala señal. En este caso, siga el silbido naranja.

Paso 2

Mírese los pies y compruebe que puede moverlos.
Para llegar a esto, primero será imprescindible:

- Querer moverlos.
- Buscar los agujeros en las paredes.

Paso 3

Comience a caminar.
Tenga en cuenta los consejos de la Señora Vida:

- No camine bajo la sombra de otro andante: No podrá ver su camino.
- Tropiece o no sabrá de dónde levantarse.
- Acompáñese de otros caminantes en los momentos A, A2 y T. Comparta piel y víveres.

Paso 4

Sálgase del camino.

¿Qué puede ver sin usar los ojos?


-

Me preguntaba: ¿Con qué se lucha contra los injustos fantasmas del pasado? Vuelven sonrientes, brillantes, y te hacen ser viento.
Finalmente supe que, como todo buen ente, desaparecen.

Sonría :-)

domingo, septiembre 19

19·09 ~ Día 60 | ¿Quién se ha llevado mi queso?



Entonces, se echó a reír de sí mismo. Se dio cuenta de que sus temores no hacían sino empeorar las cosas. Así pues, hizo lo que haría si no tuviera miedo. Echó a caminar en una nueva dirección.

Al iniciar el descenso por el oscuro pasadizo, sonrió. Todavía no se daba cuenta, pero empezaba a descubrir que era lo que nutría su alma. Se dejaba llevar y confiaba en lo que le esperaba más adelante, aunque no supiera exactamente qué era.


Ante su sorpresa, Haw empezó a disfrutar cada vez más. “¿Cómo es posible que me sienta tan bien? –se preguntó–. No tengo Queso alguno y no sé a donde voy”

Al cabo de poco tiempo, supo por que se sentía bien.


Se detuvo para escribir de nuevo sobre la pared:

Cuando dejas
atrás tus temores,
te sientes libre.


Haw se dio cuenta de que había permanecido prisionero de su propio temor. El hecho de moverse en una nueva dirección lo había liberado.

Ahora notó la brisa fría que soplaba en esta parte del laberinto y que le refrescaba. Respiró profundamente y se sintió vigorizado por el movimiento. Una vez superado el miedo, resultó que podía disfrutar mucho más de lo que hubiera creído posible.

Haw no se sentía tan bien desde hacia mucho tiempo. Casi se le había olvidado lo muy divertido que podía ser lanzarse a la búsqueda de algo.

Para mejorar aún más las cosas, empezó a formarse de nuevo una imagen en su mente. Se vio a sí mismo con gran detalle realista, sentado en medio de un motón de sus quesos favoritos, desde el cheddar hasta el brie. Se imaginó comiendo tanto queso como quisiera y se regodeó con esa imagen. Luego, pensó en lo mucho que disfrutaría con estos exquisitos sabores.

Cuanto más claramente concebía la imagen de sí mismo disfrutando con Queso Nuevo, tanto más real y verosímil se hacía ésta. Estaba seguro de que terminaría por encontrarlo.

Escribió entonces:



Imaginarme
disfrutando de Queso
nuevo antes incluso
de encontrarlo me
conduce hacia él.



Haw siguió pensando en lo que podía ganar, en lugar de detenerse a pensar en lo que perdía.

Se preguntó por que siempre le había parecido que un cambio le conduciría a algo peor. Ahora se daba cuenta de que el cambio podía conducir a algo mejor.

“¿Por qué no me di cuenta antes?”, se preguntó a sí mismo.

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No tengo mucho tiempo para escribir, y lo que es peor, para leer vuestras últimas aventuras, pero a partir de mañana seré libre (no, no me refiero a esa libertad) para leer todo lo que quiero y escribir todo lo que necesito. Me han pasado algunas cosillas...

Mil besos, y a seguir buscando Queso.

martes, septiembre 14

14·09 ~ Día 55 | Defínete

¿Quién se atreve?

Yo el primero:

Soy una pelota de piscina que anda dando tumbos entre las corrientes otoñales, añorando los vientos cálidos del estío.
Soy un nubarrón cargado de sentir, esperando tronar.
Soy mi metáfora de la felicidad.

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Sólo me queda un exámen, qué suplicio... Hoy hice otro, y saqué un 10... por primera vez fui eficiente...

Que me sople el otoño... que me sople y me tumbe, y que nazcan ya los lirios en mi pecho, que la primavera es perenne, Señor Marrón.


sábado, septiembre 11

11·09 ~ Día 52 | Mar adentro

Mar adentro, mar adentro. Y en la ingravidez del fondo donde se cumplen los sueños se juntan dos voluntades para cumplir un deseo. Un beso enciende la vida con un relámpago y un trueno, y en una metamorfosis mi cuerpo no es ya mi cuerpo, es como penetrar al centro del universo. El abrazo más pueril y el más puro de los besos hasta vernos reducidos en un único deseo. Tu mirada y mi mirada como un eco repitiendo, sin palabras, 'más adentro', 'más adentro' hasta el más allá del todo por la sangre y por los huesos. Pero me despierto siempre y siempre quiero estar muerto, para seguir con mi boca enredada en tus cabellos.

Ramón Sampedro.

11·09 ~ Día 52 | Es primavera


Septimbre me retiene, lanzó sus redes de hojas camicaces y soles fundidos sobre mí y no está dispuesto a liberarme, por lo menos no hasta que pasen unos diítas más. Espero poder descansar junto a mi chimenea pronto, leyendo mis libros favoritos y escuchando las diáfanas voces de esos ángeles con alas de plomo y corazón de jabón.
*

Color carne ensoñaba sin razón, pues no hay más verdor en la selva madre que en mí, ni más humedad en ella que adherida a mis huesos anacoretas.

Llega el otoño y el marrón que se hinca en las sábanas de piedra no turba mi florecer versátil y pausado. Gotean sabores por mis poros y mis lágrimas corren hacia mi pecho, buscando desesperadas un latir que les confirme que aún sigo aquí, para después partir sin girar la cabeza y no volver más.

Rosas indómitas duermen encapulladas entre espinas de cristal cuando esa pupila se dilata frente a mí y el negro es más negro, y el sueño es más sueño… y ahora explotan, se desperezan y sacuden calmosas de esas pieles que ciñen y ahogan, que no dejaban ver ese rojo que te quema sólo con mirarlo y el blanco tan blanco que puedes imaginar en él todas las figuras del mundo.

Su amarillo es mi naranja picante cuando él se escurre abatido escalón tras escalón, en la eterna eternidad y yo coloco sus piezas bajo mi sábana y tórnanse éstas ocre podrido. Es el momento entonces de dejar que la pintura manche toda la pared, sin concierto ni intención, que exprese mi libertad, mis ansias de la nada que tanto me da en ese silencio pregonero que padecemos antes del gran estallido.

Y es que es eso, un estallido rotundo de primavera en la ceniza otoñal, golpeando la caja telúrica y haciendo saltar todo el polvo asesino. Los colores crecen y se reproducen, y nacen y vuelven a nacer, y mientras la presa se desborda sobre muros de cartón, y mientras esos líquidos brillantes te hielan y llaman, te amordazan y te hacen disfrutar el dominio hurtado, te engatusan y camelan como lo hace la más felina diosa del mar con el peor de los piratas, moviendo sus caderas venenosas, tambaleándose sin piedad sobre el pecho de cualquier hombre, así muevo yo mis manos y te quiebro en mil pedazos con la sonrisa complaciente. Así broto en tu jardín infértil y te regalo la vida, el aroma y el deleite palatal. Te doy mi agua y mi fuego, te concedo el bien, y te robo el mal. Te cuido y enseño, porque si me dejas hacerlo, seré yo el que duerma entre nubes esta noche.

lunes, septiembre 6

06·09 ~ Día 47 | Un@ más

Pues sí, los padres son así, te encasquetan hermanos sin comerlo ni beberlo. Estaría sumamente feliz si no fuera porque mi futur@ herman@ será hij@ de mi padre y su mujer, o los vecinos del quinto, lo mismo es.

No sé cómo tomar todo esto. Ya lo pasé cuando mi madre y su marido tuvieron a mi hermana pequeña, a quien quiero como a nadie. Pero ahora es diferente. No tengo apenas relación con mi padre y su mujer es como una dependienta de ropa: siempre atenta y con la sonrisa puesta, pero falsa. Voy a tener un hermano al que no voy a ver más que a cualquier primo o tío. Y por si fuera poco, sé con certeza que la santa criatura que verá luz tendrá que vivir con una persona que no le va a querer, que le va a estar engañando hasta que el percal sea más grande que la manta.

¿Qué puedo hacer? ¿Resignarme a la distancia? ¿Luchar por una causa perdida? Por una parte quiero hacer cualquier cosa para que pueda decir "Mi hermano Pablo siempre está ahí"... pero por otra quiero correr, huir lejos de esta casa de muñecas en la que me quieren meter. Supongo que finalmente me partiré la armadura luchando contra el fuego, y seré "el amigo al que siempre puedes llamar", aunque yo, irremediablemente, siempre querré más...

Nuevas batallas. Más espinitas.

domingo, septiembre 5

05·09 ~ Día 46 | Siéntate entre el fuego y mi hombro


Suena la madera entre el concierto del diluvio descarado. La puerta se abre con tensión magnética entre grietas de árbol milenario. Los ojos destellean y los pies ya no pesan. Las alas se encogen victoriosas de la vida: “Ya estoy aquí”

Mañana retomo funciones.

Un abrazo silencioso en el más gélido invierno para todos.

Sácame ese puñal que me clavaste mientras mirábamos el Sol. Justo cuando explotó y la vista fue un titánico océano dorado, con ondas brillantes que nos dejaban paso, que se apartaban recatadas, serviles. Entiendo tus palabras parcas y esos puntos de hilo negro sobre tus labios, pero, créeme, yo no soy culpable. La única nube en la que me puedo subir, que aguanta el peso de mis trastos y equipaje vacío pero cargante… soy yo. Por eso soy feliz, aunque no lo esté, porque me tengo a mí, y me cuido y quiero como nadie, y me conozco y aconsejo con amor, y me necesito, y me aburro y harto, pero nunca me fallo. Porque la que lame las heridas es mi lengua. Porque valgo la pena.