31·07 ~ Día 10 | Calidoscopio
Qué sueño...Hoy seré especialmente breve... ¿Has visto? Al final no hubo fiesta. Ni allí, ni aquí. Ni alma, ni color, ni raíles. Por suerte me encontré con un caballero errante con el que no me veía desde hace tiempo. Hoy, quizá por rodar en pendientes hurtadas, chocamos y ahí nos quedamos. En nuestro choque, lamiendo heridas. Encantador. Qué bien viene a veces aclarar las cosas.
Fue un día raro. Estuve desanimado buena parte de la jornada. Creo que llevo demasiado tiempo aquí metido, pensado en cosas que debería tener pensadas ya. Suerte que mañana tengo otra cita con mi destino... falta me hace. Ya te contaré.
Empecé a verlo todo gris cuando unas manchas sobre fondo blanco me atravesaron la piel. Pillé mi hombro y me fui al baño. Toooda una bañera, ahí, esperándome...
Now I have
Been slightly shy
And I can smell a pinch of hope
To almost have allowed once fingers
To stroke
The fingers I was given to touch with
But careful, careful
There lies my passion, hidden
There lies my love
I'll hide it under a blanket
Lull it to sleep
... es increíble cómo un sonido te puede envolver. Desaparecen las paredes y ahí estás tú, sólo, con la cabeza entre las rodillas, con el agua de la ducha cayendo sobre ti, viendo cómo no hace falta llorar para sentirse aliviado, como el agua recorre tu cuerpo, queriendo salir de ahí, haciéndote algo inerte. Pero bajo esa tela encarnada hay más vida que en la mismísima Madre Naturaleza. Ganas, ilusiones, sueños.. apuestas… errores…. miedos, rechazos... Todo se mezcla como en un calidoscopio surrealista, donde cada cosa es la otra, donde la otra es yo sin que yo quiera ser nada... y poco a poco vuelves al cuadro en el que te pintaron y del que tú no te moviste... Ya no hay agua, ni rodillas... hay paredes. Ha sido una dura batalla contra fantasmas de ceniza y plata que vienen a por ti, a llevarte a su desierto blanco. Pero no, no hay más desiertos. Sólo hay playas.
Un fragmento de algo que escribí cuando la esperanza decidió dejarme por un tiempo y que prometo postear en su totalidad para encontrarle el pleno sentido:
«Manos que se rozan, sonrisas que bailan al son de unos latidos que no son de nadie... Y hojas que caen sobre aquel banco donde caen también lágrimas, donde resbalan lánguidas palabras, donde los sentimientos se anudan plásticamente a la piel de aquellos ojos, aquella alma. Donde yo te conozco a ti. Donde tú me conoces a mí. Pero donde yo es él, donde él no soy yo. Donde yo no soy más que aquel árbol que observa, que escucha, que siente, que llora, admira y envidia. Su dónde no es el mío, ni su cómo, ni su porqué.No Señor, yo no estoy ahí, ni allí. Estoy aquí. Sólo estoy aquí, solo, sin nadie, sin ninguno de esos ángeles de polvo y colores que removían la arena, sin ninguna de esas pupilas que se dilatan al verte venir, sin ninguna de esas manos que me saben tocar, sin ninguno de esos parques a los que me quieres llevar... Porque tú no estás, porque tú no me ves, ni me oyes, ni me sientes, ni me buscas, ni siquiera me necesitas... No sabes ni mi nombre, ni el número de mi caja, ni mi combinación, ni cuál es mi llave.»
Hoy estoy más darky de lo esperado... Para arrojar un poco de luz sobre tanta obsoleta penumbra, he aquí una instantánea de la celebérrima caja Pablitera... Si te fijas bien, verás las cosas que cité.
Un sentido abrazo, querido tú.
Hasta la próxima.
Y van diez.
